Como ya sabemos, la principal función del riñón es regular el volumen y la composición de los líquidos extracelulares. Esto lo realiza mediante la constante filtración del
plasma y la subsiguiente modificación del líquido filtrado para recuperar las sustancias necesarias para nuestro organismo y mediante la excreción de las dañinas o de las que están en exceso. El líquido final que se forma es la
orina y, por lo tanto, la composición final de la orina depende de tres mecanismos que ocurren en las nefronas y que son la filtración glomerular, la readsorción tubular y la secreción tubular.
En condiciones normales se filtran en la filtración glomerular 125 ml/min, lo que hace que se filtren 180 litros/día. Sin embargo, el volumen urinario es de 1 a 1.5 litros/día. Por lo tanto en nuestros riñones se reabsorbe el 99% de agua y sodio (Na) filtrados, además de reabsorberse metabolitos importantes para el organismo que por lo que sea se han filtrado como aminoácidos o glucosa.